Reflexiones respecto a lxs Trabajadorxs del arte y la responsabilidad social.

Marcela Labarca

Artista Local

A propósito  del centenario de nuestra querida  Violeta y del aprovechamiento político sin escrúpulos que algunos han hecho  de aquello , he visto como muchas personas asiduas a las redes sociales opinan con argumentos como “la música es música” o “qué tiene que ver el arte con la política”…y la verdad, en defensa de la memoria rebelde de Violeta Parra, es necesario aclarar que fue una mujer orgullosa de su militancia comunista , y quien diga lo contrario es  porque simplemente no la conoce o no se ha dado el tiempo  si quiera de escuchar  sus canciones más allá del típico “gracias a la vida” con el que los gobiernos sacan pecho.

Sus letras cargadas de conciencia de clase , de compromiso social, de justicia y de rebeldía han despertado las conciencias de muchos y muchas , así como lo han hecho otrxs  autores  de diversos géneros musicales , como por ejemplo el enorme Victor Jara , Transporte Urbano, Quilapayún, Sol y lluvia, entre otros, con lo que se denominó como “música protesta”; Non Servium, La Polla Records en el Oi! Y Punk Español y Vasco; Mauricio Redolés y las nuevas generaciones de chilenos como Portavoz, Anita Tijoux, Evelyn Cornejo y un largo etc. de músicos que también han contribuido a ser voz de aquellos que no pueden hacerse escuchar.

Y es que ahí está el punto, el arte en general y particularmente la música se convierten en una responsabilidad cuando somos capaces de llegar con nuestro TRABAJO  a más personas; y quiero detenerme un momento en esto para aclarar posiciones.

Recalco la palabra  trabajo , pues  lxs músicxs , actores, artistas visuales , plásticos, etc. en primer lugar y como dijo Victor Jara en algún momento, son “trabajadores del arte” ,  o así al menos deberíamos entender este oficio, desde la humildad , desde la empatía con el  público que recibe y valora ésta labor, no desde el narcisismo que tanto daño nos hace como seres humanos.

La oportunidad que nos da el estar tras un micrófono es enorme,   y está en  nuestras manos escoger al servicio de quiénes ponemos nuestra labor.

Un trabajador del arte debería ser capaz de conmoverse con el entorno que lo rodea,  pues de eso se trata su trabajo, de crear , de expresar, de embellecer  y por qué no de denunciar. Con esto no necesariamente me refiero a que los músicos sólo escriban letras con contenido social, sino que  urge  que seamos capaces  de  reflexionar acerca de lo que ocurre a nuestro al rededor ,  urge que seamos capaces de organizarnos y tomar posición respecto a la precaria situación del arte en  nuestra ciudad  y en nuestro país  por ejemplo.

Detengamonos en este punto y hablemos de nuestro Chillán,  cuna  de varios gigantes del arte,  ¿cuál es el panorama actual  de la Capital  Regional de Ñuble? Pues bien,  lamentablemente  nos encontramos ante una situación bastante desalentadora,  por decir lo menos ,   donde cada vez se reducen  más los espacio destinados a la cultura, donde se cierran locales en zonas urbanas  sin que exista una re ubicación de los mismos  , ni una adecuada  planificación de parte de la Municipalidad destinada a congeniar espacios para el arte y la tranquilidad de los vecinos.

Nos encontramos con una ciudad que después de mucho tiempo cuenta con un teatro maravilloso, pero destinado mayoritariamente a  espectaculos traidos de  afuera , donde el espacio para el arte local es casi nulo.

Lo anterior ha tenido como consecuencia que  los músicos deban  buscar nuevos espacios levantados  desde la autogestión y es aquí donde nos topamos con otro problema y es  la valoración del trabajo  que realizan.

Hay quienes se enorgullecen de levantar  eventos a pulso  pues se contribuye a la difusión de la cultura sin contar con apoyo monetario de ninguna entidad, lo cual sin duda alguna es una labor loable , pero ¿Qué pasa con aquellos que  so pretexto de  “abrir nuevos espacios” lucran a costa del trabajo  de los artistas a cambio de un  par de cervezas sacadas a regañadientes?  

No es de extrañar que esto suceda si desde el gobierno de nuestro país (el que sea, al caso funcionan igual) la cultura y el arte  ya son terriblemente menospreciados.

En los colegios  éstas áreas se encuentran cada vez más precarizadas, se reducen las horas destinadas al arte en los programas curriculares y la enseñanza de estas materias no está enfocada  a reflexionar respecto de su vital importancia para todas las sociedades, sino todo lo contrario, tal como señala el Dr. Luis Hernán Errázuriz L. en su ponencia titulada La Educación Artística en el Sistema Escolar Chileno, presentado en la Reunión Regional de la UNESCO de Expertos sobre la educación artística a nivel escolar en América Latina y el Caribe en Brasil en 2001, “la enseñanza del Dibujo, posteriormente de la Pintura, el Modelado, la Historia del Arte y de otras manifestaciones artísticas, han formado parte de la educación pública de nuestro país durante aproximadamente dos siglos. Durante este período, el énfasis de la Enseñanza Artística en Chile se ha concentrado fundamentalmente en el quehacer práctico, vale decir, el trabajo ha estado mucho más orientado hacia el desarrollo de habilidades y técnicas, generalmente en dibujo, que hacia la apreciación y reflexión del patrimonio artístico”

En resumen , se nos educa  para no valorar el trabajo artístico , se nos educa para  no reflexionar  respecto a lo que nos rodea, se nos educa para la ignorancia, para ser una masa  enajenada, pero “trabajadora”, una que sirva al modelo tal cual como lo conocemos.

Y bueno , ¿qué tiene que ver esto con todo lo anterior? la respuesta es simple, los trabajadores del arte tenemos  una  responsabilidad comunicacional  con la realidad que nos rodea, ¿pero qué estamos haciendo para contribuir a la reflexión de nuestra sociedad?, ¿qué estamos haciendo para  revertir la precaria situación del arte y de los artistas en nuestra ciudad? ¿qué estamos haciendo para contribuir a la organización y valorización de nuestro trabajo?

Quizá debamos partir por abrir  el debate, comenzar a aterrizar este oficio y definir nuestras posturas , así como  lo hizo la Violeta en su momento cantándole a la vida, al amor y por sobre todo a la  justicia, al oprimido y al opresor , así a la Chillaneja , sin pelos en la lengua.

Eso, y le moleste a quien le tenga que molestar  es política, el que estés leyendo esta reflexión es política, conversar de lo que nos aqueja  y organizarnos para mejorar nuestra situación es política.

¿Cómo callar entonces  ante tanta  injusticia cuando se tiene  la oportunidad de hacer llegar  nuestro mensaje a una gran cantidad de personas a través del arte?

¿Cómo tomar un micrófono sin recordar al pueblo mapuche brutalmente  golpeado, por ejemplo?  ¿Cómo callar cuando en las radios nos bombardean con reggaeton y sus mensajes  cargados de misoginia?  

Entonces pues claro que el arte también tiene que ver con la política, es una hermosa manera de  contribuir a cambiar lo que no nos gusta  de nuestra sociedad, de denunciar , de ser un aporte no sólo a nuestros egos , sino que un aporte a la calidad de vida de los nuestros y de las  generaciones venideras.